jueves, 7 de julio de 2011

No siempre lo más complicado es lo mejor

Se cuenta, no sé si es una leyenda urbana, que los mejores Ingenieros de la NASA estuvieron años intentando diseñar un bolígrafo que pudiera utilizarse en gravedad 0 -Los bolígrafos que utilizamos actualmente, utilizan básicamente la gravedad para soltar la tinta,  incluso los rotuladores, prueba a escribir con el bolígrafo en el techo-. Estos ingenieros, creían que en caso de que los astronautas debieran tomar notas, si fallaban las grabadoras u otros medios electrónicos, necesitaban bolígrafos. Pasaron años intentando diseñar y fabricar un bolígrafo que se pudiera utilizar en el espacio.

Mientras tanto los rusos… Utilizaron lapiceros.

Cuantas veces nos empeñamos en mirar sólo hacia delante como si lleváramos blinkers/anteojeras [lo que se les pone a los caballos para reducir su campo de visión]. No somos capaces de encontrar soluciones eficientes, ni por supuesto de mirar más allá. Estamos tan obcecados en una idea, en un camino o en un problema que todo lo demás desaparece, y esto fácilmente nos provoca estrés y/o  angustia.

¿Cómo me doy cuenta de que me estoy obcecando con algo? No es nada "difícil", todos decimos alguna vez, "hasta que no acabe esto…", "esto tiene que ser así", "No hay otra manera",… Estas frases suelen ser claros testigos de que si un asunto nos está estresando, o agobiando, es muy posible que estemos mirando solo en una dirección.

Otra metáfora muy clara es como cuando estamos a oscuras y con una linterna solo apuntamos hacia el suelo, cuanto más cerca del suelo esté la linterna y más inmóvil menos veremos, y menos opciones podremos conocer. Pero si la vamos separando y apuntamos en varias direcciones podemos llegar a ver prácticamente todo lo que nos rodea. Y en vez de estar en una oscuridad profunda de la que no conocemos más que el sitio donde apunta la linterna, seguimos probablemente en una oscuridad profunda, pero no desconocida, en la que podremos tomar una decisión desde el conocimiento y la evaluación de distintas opciones. A esto lo denomino yo el Arte de decidir.

Yo muchas veces me he empeñado en una solución y no veía otras. Y muchas veces si no hubiera sido por otra persona que me la mostraba no la hubiera encontrado. Me he dado cuenta estos últimos meses que el coaching muchas veces funciona así, y esto ha hecho que mi nueva futura profesión haya resultado una de esas opciones que no había visto porque estaba empeñada en ser Analista SW. ¿Quién me enseño esta opción? Curiosamente alguien que no creo que sea consciente de ello. Con esto quiero decir que no siempre necesitamos alguien que conscientemente nos ayude, sino sólo una palabra, o un reto, que nos muestre una nueva opción. Pero para ser receptivos a esto hay que estar abiertos, a que cosas que no parecen relacionadas con mi obsesión pueden ser la solución a la misma. Y muchas veces más sencilla, completa y satisfactoria que nuestra primera opción.


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