lunes, 20 de junio de 2011

Obstáculo o meta.

Todos nos hemos encontrado con mil y un obstáculos a lo largo de nuestra vida, mucho los hemos esquivado para poder seguir caminando en el mismo camino y otros han hecho que cambiáramos de sendero.  Generalmente estos obstáculos han sido una forma de encontrarnos a nosotros mismos y probar nuestro límites, probar nuestro tesón y capacidades. De todos estos obstáculos hemos aprendido.

Generalmente los obstáculos que recordamos más fácilmente eran muy visibles, nos los encontrábamos y nos provocaban ciertas emociones o sensaciones negativas, que nos indicaban que debíamos afrontar ese obstáculo, o evitarlo. Otras veces estos obstáculos no los hemos visto en un principio, bien porque estaban todavía muy lejos de nosotros, otras veces porque no queríamos verlos. Pero en algún momento en estos momentos brillantes de nuestra consciencia, se nos hicieron patentes y pudimos, antes o después superarlos.

Muchos miraremos hacia atrás y veremos un camino plagado de obstáculos superados y nos encontraremos en nuestra meta. ¿Pero es esta mi meta? Muchos pensareis que si con 18 años (cuando empecé a escribir mis primeras reflexiones sobre mi misma) ya pensaba que había llegado, es que estaba loca. Y sí, efectivamente un grado de locura inconsciente, de autocomplacencia, y de pasividad me abordaba en esos momentos. Aún así, creo que la locura no estaba en la edad, sino en el propio pensamiento en sí. 

Los obstáculos a veces vienen camuflados como metas, esto es que muchas veces obstáculos de nuestra vida no nos provocan sensaciones negativas, solo un poco de incomodidad que suele estar camuflada bajo una sensación de seguridad. 

¿He llegado a mi meta? ¿Estoy segur@?

Hay que ser conscientes de si realmente hemos llegado o no, y sobre todo ser sinceros con nosotros mismos. Aquel que haya llegado y esté seguro, que me lo diga para que me ayude a saber como distinguir mi meta cuando yo llegue allí  y yo no la confunda con un obstáculo. Porque este pensamiento me lleva a preguntarme ¿Cómo sabré que he llegado? ¿Cómo no me pasaré de largo y me quedaré en una búsqueda infinita?

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