lunes, 13 de junio de 2011

De todo se aprende

Mucha gente dice "de todo se aprende" pero no son conscientes de que eso está ocurriendo en cada decisión en cada momento de su vida. Casi todos se conforman con decírselo a otros cuando las cosas no han salido como esperaban, como consuelo, pero no siempre somos conscientes de que a nosotros nos pasa igual, y que las derrotas, o los errores, no son más que nuestra reacción ante un resultado inesperado.

Hay una anécdota interesante, muy utilizada en coaching, que narra como Thomas Edison que había realizado más de 1000 prototipos "fallidos"  antes de llegar a la bombilla eléctrica,  fue a una conferencia, y uno de los asistentes le preguntó “Señor Edison, ¿usted no se ha cansado de tanto fracasar?” a lo que Thomas Edison respondió “No, porque no he fracasado sino que he descubierto más de 1000 formas en las cuales no se hace una bombilla”.

Si nos fijamos, es posible que mirando hacia atrás podamos ver soluciones a antiguos problemas más sencillas, más obvias, o que podrían haber dado mejor resultado. Pero esto es una falacia, si reflexionamos cuando uno toma una decisión nadie elige hacer algo que le pueda suponer, según su forma de ver un fracaso. Todo el mundo toma la mejor decisión, otra cosa es que los resultados no sean los que esperábamos mientras que si hubiéramos elegido otra de las opciones puede (o no) que si que fueran los deseados. Pero obviamente esto no lo sabíamos en el momento de tomar la decisión, o nos faltaban datos. Si miramos hacia atrás a aquellas decisiones que no dieron el resultado previsto, y encontramos una mejor, realmente estamos aprendiendo, por lo que nunca deberíamos considerarlo un fracaso sino una lección.

Es como un niño que chupa un limón, (es una imagen que me hace mucha gracia), el lo chupa porque le parece apetecible, pero normalmente se sorprende ante la acidez del mismo; no esperaba que supiera así, pero en cambio aprende como sabe el limón y con esa experiencia, que no tuvo los resultados esperados elije la próxima vez si chuparlo de nuevo (porque resulta que el sabor aunque inesperado, le gusta) o no quiere chuparlo más. ¿Creéis que ese niño al que no le gustó el limón hubiera aprendido lo mismo si no hubiera tomado la decisión de chuparlo en primer término? Y más importante aún, desde mi punto de vista, ¿Qué habría aprendido ese niño si los adultos no le hubieran dejado chupar ese limón, porque no le va a gustar?¿Cuántas veces hacemos nosotros lo mismo? ¿Quién no se ha dicho alguna vez, "no debería haber echo esto"? ¿O "no deberías hacer esto que total a mi nunca me ha funcionado" o "no te va a gustar"?

Os invito a reflexionar que es lo que has aprendido de cada acción de la que te has "arrepentido". Y una vez hayas identificado la lección y lo que te ha aportado en tu vida ¿seguro que si volvieras atrás no volverías a hacer lo mismo?
  

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