jueves, 15 de marzo de 2012

Saber, creer, dudar.



Todo el mundo conocemos las definiciones "oficiales" de la mayoría de las palabras que utilizamos, pero más allá de estas definiciones, está lo que significan dentro de un contexto. Este contexto es único y dependiente de tanto el tiempo, la forma, la entonación, el emisor y el receptor.
 
Como ya reflexioné en ¿el verde es verde?, la representación personal de los estímulos/hechos externos en nuestro cerebro es completamente personal. Y la reperesntación de palabras no iba a ser diferente.
Sobre las palabras que dan título al artículo, la RAE da las siguientes definiciones:
  • Creer (verbo transitivo):
    • Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado.
    • Pensar, juzgar, sospechar algo o estar persuadido de ello.
    • Tener algo por verosímil o probable.
    • Ver resto de definiciones de la RAE 
  • Dudar (verbo intransitivo)
    • Tener el ánimo perplejo y suspenso entre resoluciones y juicios contradictorios, sin decidirse por unos o por otros.
    • Desconfiar, sospechar de alguien o algo.
    • Ver resto de definiciones de la RAE 
Obviamente mi representación a pesar de ser única, está basada en los convenios del lenguaje y por tanto el significado primario de estas palabras para mí coincide con las definiciones que da la RAE (puede que yo no lo expresara de la misma forma o con esas mismas palabras) Pero además de este significado, para mí :
  • Cuando algo, lo doy como una verdad absoluta, me gusta pensar que "las cosas son como yo sé que son".
  • Cuando creo en una cosa/hecho, estoy convencida de su veracidad pero puedo asumir que otra gente no lo vea como yo.  
  • Cuando dudo de algo, creo que algo no es cierto, es un creer en neagativo, es decir que aunque creo que que algo es falso, puedo entender que otras personas crean en ello.
 
 ¿Y para que me sirve intentar redefinir estas palabras?
Principalmente para ser más consciente de mi estructura interior, y del sesgo que pongo a las cosas en las que pienso o  digo.  La mayor parte de las veces, con algo de esfuerzo, puedo identificar casi cualquier cosa que diga o piense en una de estas definiciones. En algunos casos reflexionar sobre estos conceptos me ayuda a subjetivizar las situaciones; en otros me sirve para detectar limitaciones internas; en otros para nada más que para ser algo más consciente, aunque sin un fin concreto.
 
Cuando hablamos creamos nuestra realidad, ya que esta no es más que nuestra percepcion de diferentes hechos.
 
Os dejo un artículo (que todavía estoy leyendo porque es largo y un poco denso) sobre la representación cerebral desde un punto de vista de la Neurociencia Comportamental :
Autor:
Artículo:
Fernando Cárdenas P.
Doctor en Neurociencia Comportamental
Maestria en Ciencias, Psicobiología
Universidad de los Andes
Bogotá, Colombia
Representación mental y consciencia
Publicado el 03 de noviembre de 2003

 

lunes, 6 de febrero de 2012

Aprendizaje emocional: La culpa.


La culpa es una emoción muy fuerte, algunas personas son capaces de regir gran parte de su vida en torno a esta.

La culpa aparece la mayor parte de las veces al tomar una decisión, que creemos a priori que es dañina para otra persona, o para nuestro entorno; o que ha sido dañina a posteriori. Suele ir asociada a sentirnos egoístas, en mi caso, no se me ocurre un momento en el que haya sentido culpa y no me haya sentido egoísta con respecto a la acción o decisión que ha provocado que me sienta culpable.

Al igual que el rencor (ver "Aprendizaje emocional: El rencor") la culpa tiene una razón de ser, no está ahí para hacernos sentir mal y listo. Sino que puede estar dándonos un toque de atención sobre esa decisión o acción que la ha provocado.  Muchas veces, la culpa nos hace reflexionar sobre los motivos que hemos (o no) tenido en cuenta para tomar cierta decisión, y otras muchas veces solo para indicarnos, que la decisión, acción, o reacción no ha sido plenamente consciente, y por ello nos cuesta aceptar las consecuencias.

La culpa es una forma de vivir desde el paradigma de la víctima. Cuando es "mi culpa" me siento mal por algo que no puedo cambiar, y cuando es la "culpa de otro", me siento mal porque alguien hace que me sienta así. En ambos caso no puedo cambiar mi estado de ánimo, no tengo forma de hacerlo.

Es muy típico sentir que nos "echan la culpa" de muchas cosas que ocurren, y nosotros que en un principio no teníamos ese sentimiento de culpa, lo asumimos. Y es nuestra decisión asumir ese sentimiento. Cualquier emoción que sentimos la generamos nosotros, consciente o inconscientemente, no hay forma que alguien te pueda "echar una emoción" encima. Puede pedirnos nuestra parte de responsabilidad pero no forzarnos a tener una emoción.

La culpa suele provenir, de no asumir conscientemente nuestra responsabilidad ante una acción o decisión.  Porque si ante una acción o decisión asumimos nuestra responsabilidad y somos capaces de aceptar los resultados y consecuencias, nuestro inconscientemente no necesita generar una emoción que nos recuerde que hemos hecho, y cuales han sido esas consecuencias, sino que habremos aprendido conscientemente que dicha decisión ha tenido una serie de consecuencias (normalmente negativas, porque si no, no suele aparecer la culpa).

Como en el rencor y otras emociones negativas, se nos presentan múltiples opciones para vencerla/eliminar la sensación negativa, como las religiosas, que suelen ir enfocadas a pensar en la decisión/acción que nos ha generado la culpa , y prometernos a nosotros mismos (u a otros) que no vamos a tomar esa "mala decisión" otra vez; otras como la prisión en caso de delitos que hace que "paguemos" por nuestra "mala decisión" y esto expíe nuestra culpa.  Desde mi punto de vista, al igual que con el rencor, la opción más correcta es utilizar el método que nos elimine más eficientemente esa sensación de culpa pero acompañándolo de una reflexión consciente de la decisión, que aunque ya no tenga "marcha atrás" nos será más fácil asumir la responsabilidad de las consecuencias, y nos facilitará aprender nuestra propia lección de ella.

[Estoy releyendo la publicación y no sé si está muy bien redactada, ni si se entiende correctamente todo agradezco vuestros comentarios, y si creéis que hay algo que no se entiende u os parece incorrecto os invito a comentarlo.]

lunes, 9 de enero de 2012

Frenesí lector

Normalmente mis entradas son reflexiones elaboradas, meditadas y cuidadas al extremo, revisadas y mimadas. Pero hoy es una excepción, hoy estoy realmente bajo la influencia de un síndrome de abstinencia que alguno a lo mejor es capaz de reconocer, o no. 


Estar en el trabajo pero con la mente en un libro, desear que se acabe la jornada para volver a sumergirme en la fantasia... Va a ser duro.
Mi corazón palpita intensamente mientras no soy consciente que cuando paro de leer no ocurren cosas en mi libro, pero mi mente es incapaz de comprenderlo. No puede parar de pensar q es lo q están haciendo los protagonistas mientras no estoy leyendo.

Soy una devoradora de libros y aunque llevo tiempo sin leer (más por mis manías sobre calidad del papel, tipo de libro, color de la portada que por que no tuviera nada interesante para leer) ahora mismo estoy en frenesí lector, recuerdo esta sensación de otras veces, y aunque durante mi etapa de estudiante, sentía que estaba dejando de lado mi obligación de estudiar, por este vicio, por esta adicción. Ahora que la obligación es de trabajo, la elección de trabajar vs. leer es más dificil, puede mi lealtad a mi trabajo y a mis compañeros, pero implica un grado de insatisfacción, de tensión, de síndrome de abstinencia mayor que cualquier otro que haya sentido. 

Siento en mí la necesidad de abrir el libro que tengo sobre mi mesa y sumergirme en la ficción, pero sé que en ese caso no podré volver a concentrarme en todo el día, buscaré una escusa para volver a abrirlo y volver a aislarme. 

Jamás había comprendido la dependencia que causa en mí la lectura cuando un libro me en engancha, hasta ahora parecía un buen hábito, pero después de ignorar a mi pareja durante 2 días ya, estando en la misma habitación y durante 7 cortas horas seguidas yo no estar ahí sino entre las páginas de mi libro, inconsciente del mundo que me rodeaba y ser consciente de que mientras no leo, sino que atiendo mi vida normal sigo estando más en el mundo que me propone mi libro que en la realidad, no se como combatirlo, porque no quiero dejar de sentir la sensación que me produce estar dentro de la historia que alguien parece haber escrito para mí. Pero a la vez me cuesta soportar la tensión que ejerce en mi vida diaria. 

Probablemente este es el tipo de adicción y de sentimientos que algunas drogas pueden llegar a causar, la diferencia es que socialmente mi adicción es reconocida como un buen habito. A pesar de que no soy capaz de estar 8h sin leer un poco más, y que en cuanto salga voy a ser un zombi por la calle esquivando transeuntes incoscientemente mientras la historia continúa, más real que la realidad, más nítida, más intensa.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Aprendizaje emocional: El rencor.

Han sido unos meses complicados en mi vida laboral y personal y se me han juntado con las vacaciones por eso es que esta ultima entrada ha tardado bastante en ser publicada, pero aquí está


Del rencor se dicen muchas cosas, como que consume el alma, que "te corroe" por dentro, y generalmente se considera que es una emoción negativa. Cierto es que la sensación que nos provoca el rencor es negativa, pero ¿si me hace daño porque muchas veces me aferro a él?
Realmente aunque exista un rencor constante hacia una persona, hasta que no se nos presenta una situación en la que nos vayamos a ver relacionados con esta persona, o con una situación que puede recordarnos una pasada con este individuo  al que guardamos rencor, no suele afectarnos. Esto es porque actua como el dolor en gran medida, cuando nos quemamos con una vela, nos queda un dolor que recordamos y que hace más difícil que nos volvamos a quemar con la misma vela, o con otras.

Este efecto retroactivo es un aprendizaje emocional, muchas veces inconsciente, que nos alerta con el fin último de no cometer "errores ya cometidos".  Nuestro inconsciente nos de muchas cosas y de muchas formas diferentes, pero no solemos escucharle y si lo hacemos no lo hacemos aportando un punto de reflexion, sino dejandonos llevar como caballo desbocado.

" El cuerpo humano es el carro; el yo, el jinete; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos, los caballos." Platón. 

Hay muchas recomendaciones de mil tipos para deshacernos del rencor (si queremos), desde las proporcionadas por las religiones, terapias, los consejos de la abuela, y todas existen para librarnos de la sensación negativa que nos produce el rencor. Muchas de estas se centran en el síntoma, que sería el rencor, pero toman mucha más fuerza cuando además analizamos el rencor y aprendemos a valorar que nos está proporcionando, de que me está protegiendo. Entonces si nos esforzamos en realizar un aprendizaje consciente, como quien aprende a leer, o a sumar, la emoción del rencor pierde su finalidad, y por tanto es más fácil que se disipe y deje de generanos malestar.

Así contado no parece dificil, otra cosa es el esfuerzo y el trabajo personal que nos implique realizar este aprendizaje consciente. 

Cuando el jinete toma las riendas y se comunica con los caballos. Entonces el carruaje sufre menos y el jinete llegará a su destino..